A veces uno se sienta e intenta blanquear la mente esperando que el mundo decida que escena colocar frente a nuestros ojos, luego entiendes que casi todo lo visto es relativo y a veces efímero, quedando el tiempo como la variable clave, es en esos instantes en donde se necesita una copa de vino y escuchar esto que sigue para afirmar el estribo y llegar a comprender el significado de la serenidad, elevarse en el Claro de Luna de Ludwig, experimentemos eso tras los apacibles acordes de Silvio
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