A veces, te sientas a tratar de preguntarte ¿por qué?, lo haces a menudo o ¿ya el sonido del mundo no te permite oír ni tus propias palpitaciones? Es increíble como cada vez escuchamos más a nuestro entorno obligado y menos a nosotros mismos, cada vez me convenzo más que el supuesto desarrollo nos lleva a involucionar aun más cada día. Y las “necesidades” aumentan y los parámetros de aceptación se hacen más exigentes, ¿se detendrá en algún momento?, ¿te has detenido a pensar que todo esto es impuesto y no propio?
Si nos viéramos desde fuera, nosotros mismos nos reiríamos de lo que hacemos, ahora la incoherencia a la que se ha llegado es impensada; por ejemplo, compramos tantos adornos como ropa, joyas, zapatos, carros, etc; ¿Para qué, para ocultarnos tras de ellos? ¿Será que eso nos llena? ¿Esa es la labor o misión del ser humano? Sin duda la vanidad nos atrapa en lazos que tal vez sean de hilos de oro pero nos amarran al fin.
Y más aun en este medio nuestro en el cual cada moda importada toma fama, te has hecho estas preguntas ¿Por qué vistes, como vistes? ¿Por qué bailas, como bailas? ¿Por qué actúas, como actúas? Es en realidad la manifestación de tu personalidad o te están legando algo a lo que no perteneces. Y lo peor es que cada vez nos aceptamos menos, ¿te has puesto en frente de un espejo y has descrito lo que ves? ¿Te agrada lo que se refleja en él?
Cuanto tiempo tendrá que pasar para darnos cuenta que no debemos modificar lo que nos rodea, sino empezar por aceptar todo como viene inclusive a nosotros mismos. Extraña esta especie llamada ser humano, que se consume a sí misma, que se extermina a sí misma, que no protege su hogar y que canaliza su supuesta racionalidad hacia horizontes cada vez más, envueltos en las sombras de la insensatez.
La esperanza queda sin duda, esperanza de que esto llamado sociedad sea en realidad un lugar donde se pueda vivir, que el mundo sea la morada de nuestros hijos, que las estrellas no sean ni de cerca el límite de sus sueños.
Recordemos que todos tenemos el deber moral de ser creadores de felicidad en nuestro entorno, no cimentemos nuestra alegría en la tristeza de otros, y por nada hagamos bases supuestamente sólidas en donde estructuramos nuestra vida y al primer revés todo abajo.
La vida es más que cumplir parámetros establecidos
Nuestro destino exige racionalidad y respeto
Empecemos ya con esa pequeña gota de agua
Que mañana de seguro será el nacimiento
Del mar de oportunidades de nuestros hijos.